Desafío de capacitación en las corredurías inmobiliarias
En el sector inmobiliario, la obtención de la licencia de agente es solo el primer paso para ejercer. Según un análisis reciente, la prelicencia se limita a enseñar la elegibilidad del profesional, mientras que la mayor parte de la formación práctica –incluidos los flujos de trabajo, la supervisión y la revisión de la calidad de los documentos– recae en la propia correduría. Esta brecha de entrenamiento está generando preocupación entre reguladores y consumidores.
Lo que cubre la prelicencia
Los programas de prelicencia están diseñados para verificar que el aspirante cumpla con los requisitos legales y éticos para ejercer como agente inmobiliario. Entre los contenidos habituales se encuentran la normativa básica, los principios de ética profesional y la comprensión de los requisitos de elegibilidad. Sin embargo, estos cursos no abordan la operatividad diaria de una transacción inmobiliaria, como la gestión de contratos, la coordinación con notarios o la validación de documentos de propiedad.
Responsabilidad de la correduría
Las agencias, por su parte, deben proporcionar una capacitación estructurada que cubra:
- Procedimientos internos y flujos de trabajo específicos de la empresa.
- Mecanismos de supervisión y acompañamiento de agentes novatos.
- Revisión de la calidad y la integridad de los documentos involucrados en la compra‑venta o alquiler de inmuebles.
La prelicencia solo enseña la elegibilidad; la capacitación en flujos de trabajo, supervisión y revisión de documentos recae en la correduría.
Esta observación subraya la necesidad de que las casas de corretaje inviertan en programas de entrenamiento continuo, en lugar de depender exclusivamente de la contratación de nuevos agentes como solución a sus problemas operativos.
Implicancias para el mercado del sur del Perú
Aunque el estudio se centra en el contexto norteamericano, sus hallazgos son relevantes para el sur del Perú, donde el crecimiento de la demanda habitacional y la expansión de proyectos de inversión están impulsando la actividad de numerosas corredurías locales. Los compradores y arrendatarios de Arequipa, por ejemplo, pueden verse afectados si los agentes no cuentan con una formación adecuada en la revisión de títulos de propiedad, la correcta redacción de contratos de alquiler o la gestión de trámites ante la municipalidad.
Una capacitación deficiente puede traducirse en errores documentales, retrasos en la escrituración y, en el peor de los casos, en la pérdida de recursos financieros para los clientes. Por ello, los profesionales del sector inmobiliario de la región deben exigir a sus empleadores planes de entrenamiento que incluyan auditorías de calidad y supervisión constante.
Recomendaciones para agentes y consumidores
Para los agentes inmobiliarios, la recomendación es buscar oportunidades de desarrollo profesional más allá de la licencia inicial, como cursos de gestión documental, certificaciones en normas de calidad y talleres de supervisión. Los consumidores, por su parte, pueden solicitar evidencia de los procesos internos de la correduría, preguntar por la existencia de revisiones de documentos y exigir transparencia en cada etapa del proceso de compra o alquiler.
En conclusión, la solución al problema de capacitación no reside en una mayor contratación, sino en la implementación de programas de formación estructurados que garanticen la calidad y la seguridad de las transacciones inmobiliarias.
Fuente: HousingWire
